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Publicado por
Victor H. Chavez Sanjines
jueves, 3 de septiembre de 2009
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Psicología animaluna
- Desde cachorro (¡especialmente cuando es cachorro!), al jugar "a pelear" con el no debe permitirsele que se ponga encima. Es una posición de dominio, e intenta alcanzarla para saber a qué atenerse. Muy bien, pues se le explica: en cuanto se pone encima, con firmeza, se le echa al suelo, se le pone panza arriba y se le inmoviliza unos instantes.
- Se le dejan juguetes a mano, que serán suyos. Si intenta coger cualquier cosa que no se le haya dado, se le quita sin contemplaciones.
- Si quieres hacerle mimos, que se los gane. Es decir, si te apetece acariciarle porque sí, dale cualquier orden (sientate, ven aqui, ...) y cuando la cumple, se le hacen todas las caricias que te apetezcan (de paso esto sirve para educarle).
- Un privilegio del jefe de la manada (entre los cánidos) es que puede tocar a cualquier otro miembro del grupo cuando le apetece. Tócale de vez en cuando, haciendo que se acueste y acariciandole todo el cuerpo, barriga incluida (ponerse panza arriba es muestra de sumisión). Por supuesto, no debe permitirsele que él te toque siempre que le apetezca.
- Hay que usar "el palo y la zanahoria" con justicia, premiandole cuando obedece y castigandole de alguna forma cuando no obedece. De hecho, hay que hacer que obedezca quiera o no. Así sabrá quien dá las ordenes, y que a él le toca obedecer. Por supuesto, tan malo es castigarle sin motivo como no premiarle ni con una simple caricia cuando se lo gana.(OJO que el palo no significa usar la violencia)
- Normalmente, convive más de una persona con el perro. El perro notará también la existencia de una jerarquía implícita, y hay que tratar de no confundirle. Por ejemplo, supongamos que se trata de una pareja con dos hijos, mas el perro. Un par de ejemplos: Uno de los niños se porta mal ante el perro. El perro lo sabrá (entienden más de lo que parece). Ha de ver que el otro "cachorro" también recibe su castigo. De lo contrario se sentirá agraviado, o si el perro asume que el padre es el "jefe" (detecta que hay un "macho dominante", que es lo normal entre sus congéneres), si la madre tiene que pegarle una bronca al padre por el motivo que sea, es mejor que el perro no lo vea. De lo contrario asume que se puede cuestionar el rango, y cuando sea adulto tanteará sus posibilidades de "ascenso" en la jerarquía.
Un aspecto básico es que el perro es un animal de manada. Todos los cánidos, sin apenas excepciones, viven y trabajan en sociedad. Dado que al separarle de su madre y hermanos de camada, le introducimos en un ambiente diferente, donde sus únicos compañeros van a ser personas, el perro traslada su comportamiento social a su nueva "manada". De hecho, es esta capacidad de adaptarse fácilmente a convivir con las personas la que hace del perro un animal doméstico tan útil.
Hay perros más predispuestos que otros a convivir con la gente, pero esto es algo que depende en general del caracter de la raza a la que pertenece el perro, y en particular, del propio carácter individual del perro y del trato que recibe.
El perro tratará de adaptarse siempre a las "normas" de su nueva manada. Sin embargo, este margen de adaptación tiene un límite, por lo que debemos colaborar a que le sea fácil, dándole un ritmo de vida regular, y actuando para con el teniendo en cuenta una serie de consideraciones que influyen en su convivencia con las personas, relativas a:
• el carácter del perro,
• su nivel de inteligencia,
• comprender su comportamiento y por qué actúa como lo hace, y
• comprender lo que nuestro perro nos quiere comunicar (él a nosotros ya nos entiende).
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