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Lo que entienden los perros



La capacidad de comprender de los perros varía según su nivel de inteligencia, pero en todos los casos son capaces de entendernos de tres formas diferentes:
• lenguaje hablado (órdenes verbales y palabras que no son órdenes).
• gestos (órdenes gestuales).
• nuestro lenguaje corporal inconsciente.
Según su nivel de inteligencia son capaces de aprender más o menos palabras y gestos que corresponden a órdenes explícitas ("ven aqui", "sientate"...). El que obedezcan o no ya depende de su disposición a colaborar, pero lo cierto es que entender, entienden perfectamente. Hay diferencias según las razas: algunas solo entienden media docena de órdenes y son incapaces de aprender más, y otras, como el pastor alemán, pueden aprender y distinguir más de un centenar (incluyendo palabras que no les hemos enseñado expresamente, pero que por observación y deducción han aprendido lo que significan). Esto se refiere tanto a las órdenes verbales como a las dadas mediante gestos.

En cuanto a nuestro lenguaje corporal inconsciente, son extremadamente sensibles (más aún que las personas). Nuestros gestos varían según nuestro estado de ánimo y emociones, y los perros lo captan perfectamente, y responden a ello.

Y nosotros, ¿los entendemos?.

Los perros, además de la capacidad de comprender el lenguaje, como animales sociales necesitan también la capacidad de expresarse. También lo hacen mediante vocalizaciones, gestos, y lenguaje corporal.

Un perro, al comunicarse, lo puede hacer en tres aspectos:
• comunicar su estado emocional.
• expresar sus deseos y necesidades.
• relaciones sociales (liderazgo, rango, marcación del territorio).
No es bueno ignorar su expresiones, ya que podemos sacar mucha información de ellas. Los matices de significado que pueden expresar son muy variados, y conviene entenderle más allá de que "si gruñe está enfadado y si mueve la cola está contento", y pensar que eso es suficiente.

Dada la gran variedad de señales, incluimos a continuación un diccionario variado de sonidos, gestos y expresiones, para saber qué significan o qué nos quiere decir el perro, y ser capaces de actuar en consecuencia. Recordemos que el perro es uno más de la familia y es bueno escucharle cuando tiene algo que decir.

Inteligencia canina


La inteligencia es un término difícil de definir, aunque instintivamente somos capáces de distinguir si un animal muestra actitudes "inteligentes". En el caso de los perros, es indudable que requerimos de ellos un gran número de cualidades, muchas de las cuales no se pueden explicar recurriendo a su instinto, sino que deben ser educadas. Y ciertos aprendizajes son tan complejos que no se pueden lograr como una simple respuesta automática a una orden, sino que exigen una cierta capacidad mental por parte del perro.

Según Stanley Coren (profesor de psicología y adiestrador de perros) podemos distinguir tres tipos de inteligencia en los perros:
• Inteligencia instintiva.
• Inteligencia adaptativa.
• Inteligencia funcional o de obediencia.

La inteligencia instintiva son las cualidades fruto de la herencia genética. A través de la selección de las diversas cualidades, fomentando mediante la crianza aquellas que interesan, se tienen las diversas razas de perros. Como los perros se crian para que hagan algo, es preferible criar aquellos que ya hacen por instinto el trabajo deseado, en lugar de tenerselo que enseñar. Así se consiguen, por ejemplo, perros de rastreo que no ladran: en lugar de enseñarles a no ladrar, para no espantar a la caza, se crian aquellos que no ladran.

Por otra parte hay razas de perros extremadamente torpes, a los que apenas se les puede enseñar nada, ni tienen inteligencia instintiva. Los perros de origen chino (chow-chow) o polinesio, apenas son más listos que una oveja. Se los criaba como comida (aún se hace), y ¿a quién le interesa un alimento inteligente?.
Dado que la inteligencia instintiva está inscrita en los genes, poco se puede hacer para cambiarla.

Por ejemplo, es inutil enseñar a cazar conejos a un pastor escocés (los del tipo "Lassie"); estos perros tienden por instinto a agrupar un rebaño, así que es más probable que intente hacer que un grupo de conejos se reuna en un circulo, en lugar de atrapar uno.

La inteligencia adaptativa es la capacidad de sacar relaciones de causa-efecto, y obrar en consecuencia. Dicho de otra forma implica la capacidad de aprender de las situaciones y resolver problemas. Aclarandolo con algunos ejemplos sencillos: Un perro muestra capacidad de aprendizaje si, por ejemplo es capaz de deducir que cuando su amo:
1) se levanta del asiento,
2) se pone unos zapatos,
3) abre el armario donde guarda la correa del perro,
4) coje la correa, y
5) finalmente, le llama, es que van a salir de paseo. Con el tiempo, un perro poco inteligente seguirá sin moverse hasta que le llame, por muchas veces que se repita la situación.

Un perro con una capacidad mediana, empezará a mover la cola y a prestar toda su atención al amo en el punto 3). Si en el punto 2) ya está encima de ti, quizás sea "demasiado" inteligente (puede que vayas a salir con él, puede que no, pero, por probar... ;-)
La resolución de problemas es otro aspecto de la inteligencia adaptativa.

Un perro que al verte por una ventana, solo es capaz de pegar el hocico a la misma intentando llamar tu atención, no está dando muchas muestras de capacidad de resolver un problema. Pero si al cabo de un rato, abandona la ventana para buscar un camino para llegar a tí, y encuentra una puerta en otro lado de la casa, ha sido capaz de resolver el problema "cómo ir de A a B si el camino directo no está practicable".

La inteligencia funcional o de obediencia es la cualidad que permite que los perros nos sean útiles. Tiene un componente de capacidad de aprendizaje, en el que influye la int. adaptativa, pero además, está su disposición a colaborar, es decir, a seguir aquellas órdenes que ha aprendido a obedecer.

Este factor tiene más influencia de la personalidad del perro, que de su inteligencia per se. Un perro con inteligencia adaptativa elevada, pero incapaz de obedecer órdenes, es tan poco útil como un perro torpe y obtuso.
La inteligencia de obediencia es algo que va por razas, ya que para según qué tareas es más o menos necesario que el perro sea obediente.

Cómo determinar el carácter de un perro




Al adquirir un cachorro, y siempre que se pueda escoger, es conveniente hacer pasar una prueba de carácter a los candidatos. Recuerda que, en principio, el perro va a pasar contigo entre 10 y 20 años, de modo que hay que asegurarse de que el carácter que tiene es compatible con el tuyo, el tipo de vida que va a tener, el uso que pretendas darle (perro de compañía, vigilancia, defensa...), de modo que si no quieres tener que librarte de él en cuanto se hace adulto, mejor elige bien. Por supuesto, si el perro es de pura raza, adquirido a través de un criador profesional, los rasgos generales del carácter van a ser los de la raza. El test que se expone a continuación tiene dos objetivos:
  • Si eliges un perro de raza indeterminada (por ejemplo, la perra de un amigo tiene cachorros y decides adoptar uno). Si son mestizos su carácter es una incógnita, de modo que es conveniente saber qué te llevas.
  • Aún en el caso de que el perro sea de raza, cada uno tiene sus rasgos de personalidad únicos. Por ejemplo, si se trata de un pastor alemán, puedes determinar cual es el más agresivo de la camada (si quieres un perro de defensa), el más atento (si su principal tarea será la vigilancia) o el más tranquilo (si solo pretendes un perro para que te haga compañía en tus excursiones montañeras, por ejemplo).
El test de carácter debe pasarse siendo el animal lo más joven posible (preferiblemente antes de que tenga dos o tres meses). Si es mayor, las costumbres adquiridas se superponen a la personalidad básica, y esto puede deformar los resultados del test.

Algunas normas aconsejables

  • Desde cachorro (¡especialmente cuando es cachorro!), al jugar "a pelear" con el no debe permitirsele que se ponga encima. Es una posición de dominio, e intenta alcanzarla para saber a qué atenerse. Muy bien, pues se le explica: en cuanto se pone encima, con firmeza, se le echa al suelo, se le pone panza arriba y se le inmoviliza unos instantes.
  • Se le dejan juguetes a mano, que serán suyos. Si intenta coger cualquier cosa que no se le haya dado, se le quita sin contemplaciones.
  • Si quieres hacerle mimos, que se los gane. Es decir, si te apetece acariciarle porque sí, dale cualquier orden (sientate, ven aqui, ...) y cuando la cumple, se le hacen todas las caricias que te apetezcan (de paso esto sirve para educarle).
  • Un privilegio del jefe de la manada (entre los cánidos) es que puede tocar a cualquier otro miembro del grupo cuando le apetece. Tócale de vez en cuando, haciendo que se acueste y acariciandole todo el cuerpo, barriga incluida (ponerse panza arriba es muestra de sumisión). Por supuesto, no debe permitirsele que él te toque siempre que le apetezca.
  • Hay que usar "el palo y la zanahoria" con justicia, premiandole cuando obedece y castigandole de alguna forma cuando no obedece. De hecho, hay que hacer que obedezca quiera o no. Así sabrá quien dá las ordenes, y que a él le toca obedecer. Por supuesto, tan malo es castigarle sin motivo como no premiarle ni con una simple caricia cuando se lo gana.(OJO que el palo no significa usar la violencia)
  • Normalmente, convive más de una persona con el perro. El perro notará también la existencia de una jerarquía implícita, y hay que tratar de no confundirle. Por ejemplo, supongamos que se trata de una pareja con dos hijos, mas el perro. Un par de ejemplos: Uno de los niños se porta mal ante el perro. El perro lo sabrá (entienden más de lo que parece). Ha de ver que el otro "cachorro" también recibe su castigo. De lo contrario se sentirá agraviado, o si el perro asume que el padre es el "jefe" (detecta que hay un "macho dominante", que es lo normal entre sus congéneres), si la madre tiene que pegarle una bronca al padre por el motivo que sea, es mejor que el perro no lo vea. De lo contrario asume que se puede cuestionar el rango, y cuando sea adulto tanteará sus posibilidades de "ascenso" en la jerarquía.

El caracter del perro





En toda manada existen unas jerarquías. El perro ha de tenerlas muy claras para sentirse a gusto. Es decir, necesita saber quien está por encima de él (y puede darle órdenes) y quien por debajo. De cara a evitar problemas, ha de dejarse muy claro que las personas con las que convive están por encima de él. Pero el cómo acepte la autoridad del amo, está en relacción con el carácter y la personalidad del perro.

En un perro de caracter tranquilo y dócil, esto no presenta mayores problemas. Pero si elegimos un perro de carácter dominante, hay que demostrarle desde cachorro quién es el que manda, de forma que obedezca por gusto y por respeto, no por la fuerza. Si el perro nota falta de carácter en sus dueños, reticencia a castigarle cuando se porta mal o no obedece las órdenes, o incluso falta de interés (se le deja campar a su aire sin imponerle restricciones), el perro asocia todo esto a un "vacío de poder". Por instinto tratará de llenarlo, ya que alguien tiene que dirigir la manada, y ¿quién mejor que él, si piensa que es el más fuerte?.

Por supuesto, no se trata de actuar tiránicamente o aplicar castigos desproporcionados (esto confunde al perro y ¡mucho ojo! son muy sensibles a que se les trate injustamente, y se rebelará). Si tienes un doberman, por ejemplo, y el animal nota que su amo es severo pero justo, respetará la jerarquía porque se siente a gusto al estar "dirigido" por alguien que sabe "mas fuerte" que él, y nunca dará problemas.

El perro y su entorno: Nosotros




Un aspecto básico es que el perro es un animal de manada. Todos los cánidos, sin apenas excepciones, viven y trabajan en sociedad. Dado que al separarle de su madre y hermanos de camada, le introducimos en un ambiente diferente, donde sus únicos compañeros van a ser personas, el perro traslada su comportamiento social a su nueva "manada". De hecho, es esta capacidad de adaptarse fácilmente a convivir con las personas la que hace del perro un animal doméstico tan útil.
Hay perros más predispuestos que otros a convivir con la gente, pero esto es algo que depende en general del caracter de la raza a la que pertenece el perro, y en particular, del propio carácter individual del perro y del trato que recibe.

El perro tratará de adaptarse siempre a las "normas" de su nueva manada. Sin embargo, este margen de adaptación tiene un límite, por lo que debemos colaborar a que le sea fácil, dándole un ritmo de vida regular, y actuando para con el teniendo en cuenta una serie de consideraciones que influyen en su convivencia con las personas, relativas a:
• el carácter del perro,
• su nivel de inteligencia,
• comprender su comportamiento y por qué actúa como lo hace, y
• comprender lo que nuestro perro nos quiere comunicar (él a nosotros ya nos entiende).

La memoria del perro



Anteriormente hablamos de la capacidad de decidir del perro, la cual se apoya en la memoria, que es la facultad psíquica por medio de la cual se retiene información. Esta información pueden ser percepciones obtenidas del mundo exterior a través de los órganos sensoriales, o nuevas conductas que se obtienen mediante aprendizaje; posteriormente todo ello es almacenado y retenido.

Según la capacidad para retener información encontramos dos tipos de memoria: a corto y largo plazo. La memoria a corto plazo es de capacidad limitada y dura unos pocos minutos, pero registra la información sin esfuerzo; sin embargo la memoria a largo plazo tiene una capacidad y duración prácticamente ilimitadas, aunque requiere más esfuerzo.

El adiestramiento del perro está intimamente relacionado con la memoria, ya que básicamente lo que hacemos es enseñar al perro nuevas conductas que quedarán retenidas en su memoria a largo plazo. Como la memoria de cada perro es diferente, la capacidad de aprender será más o menos rápida, con lo que debemos ajustar el ritmo de adiestramiento de forma diferente para cada perro. También se ha de tener en cuenta que el aprendizaje es imperfecto, de forma que no retendrá totalmente lo que le enseñemos. Con el paso del tiempo el perro puede olvidar parte de lo aprendido, pero es sencillo recuperarlo con un poco de práctica.

Finalmente, añadir que el perro no tiene la misma capacidad para recordar todos los tipos de percepciones. Al igual que su olfato es mejor que su vista, recordarán mejor los olores que las percepciones visuales.

LAS EMOCIONES DE LOS PERROS




A pesar de las diferencias, entre humanos y perros tenemos más cosas en común de lo que parece, hasta el punto de que algo que parece exclusivo de nosotros, las emociones, también está presente en la mente de nuestros amigos caninos.

Si observamos el comportamiento de nuestro perro ante diferentes estímulos, posiblemente esté sintiendo y demostrando emociones. Por ejemplo, cuando llegamos a casa del trabajo y viene nuestro perro a saludarnos moviendo la cola, estará sintiendo alegría, al igual que si le entregamos un juguete. En cambio si lo dejamos mucho tiempo solo en casa nuestro perro se sentirá triste.

Que nuestro perro sienta es posible gracias a que posee las estructuras cerebrales necesarias, pero su forma de demostrar emociones obviamente no será verbal sinó mediante lenguaje corporal. Los movimientos de la cola, las orejas, la expresión facial, la postura corporal e incluso gemidos, ladridos o gruñidos, nos permitirán, interpretándolos de forma adecuada, saber qué siente exactamente nuestro perro.

Como se mencionó, las emociones se producen en respuesta a un estímulo que atenta contra el bienestar del perro, proporcionándole la energía necesaria para hacerle frente, adaptarse a la nueva situación y permitir su supervivencia, lo que se denomina función adaptativa de las emociones. Encontramos 6 tipos de emociones, cada una de ellas con una función adaptativa que le induce a realizar alguna acción:
  • Alegría: Es un sentimiento de gratificación y bienestar, el perro está contento y desea reproducir aquello que le hace sentir así.
  • Aversión: Asco o disgusto, rechazo de lo que lo causa.
  • Ira: Enfado, induce al animal a la destrucción.
  • Miedo: Sentimiento de incertidumbre ante la proximidad de algún peligro, el perro tiende a buscar protección.
  • Sorpresa: Asombro o desconcierto, su función es ayudar a la orientación en la nueva situación.
  • Tristeza: Habitualmente es un sentimiento de soledad, aunque en algunos casos puede ser pena; reconduce al animal hacia un nuevo estado personal.
  • Equivocadamente se puede considerar a los celos como una emoción, cuando realmente se consideran un instinto protector. Por ejemplo, los perros celosos de sus dueños cambian de actitud y vuelven desconfiados cuando se acerca al amo un humano desconocido, que considera una posible amenaza.
Finalmente, se ha de tener en cuenta que algunos de estos tipos de emociones están relacionados con trastornos del comportamiento. Por ejemplo, la depresión canina está relacionada con una etapa de tristeza aguda que se va alargando sin terminar por si misma, y los trastornos de agresividad por miedo están causados por el miedo.

Autor: DrLago